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miércoles, 8 de abril de 2009

La eternidad recitando al oído

“Sopa”, el nuevo disco de Antonio Birabent.
No hay forma de hallar una historia que unifique esta sopa. Sin embargo, -será la tozudez de la que escribe en encontrar historias en todos lados- creo poder unir algunos puntos, tal como en esos juegos de pasatiempos que había hasta hace un tiempo, y descubrir así el boceto de la vida que lleva un hombre joven entre Madrid, Buenos Aires y Montevideo, paradójicamente.

Ante esta imposibilidad, llamo al recuerdo de una noche para hacer lo que, a fin de cuentas, provoca el disco: hacernos vagar por diferentes historias, aires, países, personas. He aquí, una de ellas que difícilmente sea comparable a las que cuenta Antonio, pero que creo contiene algo muy parecido al espíritu con el que se hizo este disco.

Sin necesidad de especificar qué época del año, ni por tanto, qué ropas ni que clima nos cubría aquella noche, como sucede cada vez que bajamos en el tiempo hasta San Telmo, subimos las escaleras de El Nacional por sobre Los Loros. Paulatinamente tornaba en bordó el dorado de la calle, sonaban entre algunas copas y botellas, algunas canciones recogidas por Fernando Casas tras la barra. Sin mesa libre, entre algunos rostros divinos, entonados, nos confinamos a acodarnos en el pasamanos de la escalera, en el recoveco a la derecha del tablado donde minutos después pisa, con la fuerza que luego resulta contradictoria, Ariel Minimal rasgando los primeros acordes de Disimular.

Un hombre pasó tres o cuatro veces delante nuestro, lo que en El Nacional es lo mismo que decir que nos pisó los pies durante veinte minutos. Tal vez, avergonzado de su comportamiento, se resignó a quedarse a mi lado y no volver a su mesa. De pronto, cortó los aplausos Minimal contando la historia de dos tipos que jamás se habían visto pero que, por amigos en común, sabían muy bien de la existencia del otro y que, finalmente, en un viaje a no sé dónde, coinciden en un vagón de tren. Acertadamente acaban, para matar el tiempo, tocando sus canciones sentados sobre sus valijas. “Desde ahí supimos que alguna vez íbamos a juntarnos a tocar. Aquí está Antonio Birabent.” Concluyó Minimal.

El hombre a mi lado salió del anonimato callado que le da la penumbra y entró en escena con la misma timidez del que entra por primera vez a la casa de un amigo que aún vive con sus padres. Apenas el abrazo, se colgó una guitarra y se sentó a un lado. Lo miró sonriente, avergonzado quizás de estar ahí, y recibió la complicidad de Ariel que, arrancando de la guitarra el riff que introduce a cada verso de “El fin de la noche”, lo mira desde abajo como diciendo “Era así ¿no?”. El resto de esa noche, está debidamente registrado casi al final del disco.

Fotos desordenadas especialmente para esta primera retrospectiva de Birabent que contiene, entre otros condimentos, una excelente versión acústica de Montevideo, la más acertada y desaforada de Madrid, otra muestra más de la preciosura de Libélula, una alegre confesión en A mi la lluvia y la perfecta conjunción con Lisandro Aristimuño, que parece a estos días tener ese don de hacer suya cualquier cosa que toque: Ahisteru.


Laura Monteverde

+info: www.birabent.com.ar

EXTRA! Además el disco presenta un tema nuevo para nosotros llamado “El sol es de los dos”, cuyo video, dirigido por Ezequiel Acuña, pueden ver aquí.

Lanzamientos

Un par de discos importados que llegan editados por Ultra Pop.


ESPACIAL
Katia B
2007

La cantante brasilera de raíces rusas compone un sensual y continuo viaje de groove y bossa hacia el mismo trance del viajar. Incluye una preciosa versión de Amor em paz y cuenta con la participación de Vitor Ramil y Daniel Jobim.



UNIVERSE
Sebastian Tellier
2006

El joven compositor francés hace actuales no sólo algunas canciones de antaño, sino también aquél espíritu y lo pone la servicio de una narrativa de opera clásica. Por ejemplo con Fantino que sirvió de materia y signo en Perdidos en Tokio, de Sofia Coppola.

El prejuicio

Cuántas veces las luces de los autos cegaron las calles de una ciudad. Cuántas veces actuamos sin pensar. Cuántas veces no vemos lo que no queremos ver. A continuación una idea, o más bien, una presentación a nuestro tribunal sobre que las cosas pueden no ser cómo creemos que son.

Wrong es el flamante corte de disfusión de Sounds of the Universe, el último disco de Depeche Mode. Dirigido por Patrick Daughters, con la actuación de Julian Gross, click aquí para verlo.


sábado, 28 de marzo de 2009

Amamos a los pianistas

Tres pianistas diferentes se presentan en la ciudad durante los próximos días

“Simplemente he adorado pianistas –dos al mismo tiempo, algunas veces, me dice Harry. No sé qué tienen. Quizás sólo es que son extranjeros. Todos lo son, ¿verdad? Incluso aquellos que han nacido en Inglaterra se vuelven extranjeros después de un tiempo, ¿no? Son tan diestros, y le hacen un gran halago al arte haciéndolo cosmopolita, ¿no?” Confesaba Victoria, la esposa de Lord Henry Wotton.

Claro que Victoria vivía en el Londres Victoriano, si Harry no hubiese sido tan exquisitamente irónico ella jamás hubiese podido conocerse con tantos pianistas. Más allá de las distancias, creo que coincidiremos en que esta realidad no ha cambiado ni un ápice. Definitivamente hay algo en el charme del pianista -o del piano, quizás- que nos enamora de manera tal que podríamos perdonar y olvidar cualquier cosa con tal de seguir escuchando.

Curiosamente se suple la gran desconexión entre e pianista y el rígido piano -sea éste un armario desvencijado o un lustroso caballo blanco de cola-, y todo suena de maravillas. Saltan las alegrías y las penas en un “tic-tic-tic” que es hasta visible y manipulable en algún punto. Porque uno siempre sabe que si deja de tocar, deja de sonar; y esto que puede sonar a obviedad no es tal para el que oye y no desea dejar de oír. En ese amor y ese temor que nos genera escuchar un solo de piano ese en el pianista en el que recae nuestra tensión. Eso parece explicar tanto amor.

El joven Agustín Echeverría se presenta desde el próximo viernes, todos los viernes y sábados en el restaurante Al Este De Lila en San Telmo, interpretando un repertorio de tangos y boleros. Del otro lado, el prestigioso Emilio de la Peña con 80 años dará un concierto de piano solo en Notorious de Barrio Norte, mientras que el sábado en La Trastienda Club Ernesto Jodos presenta su último disco Jardín Seco. Un disco de melodías preciosas inmensas en una laguna de jazz.

Sin edades, sin origen, sin tiempo y con la gracia que todos tuvimos o deberíamos tener, en los próximos días tendremos la oportunidad de enamorarnos un poco más.


Laura Monteverde
+info: Ver Agenda

jueves, 5 de marzo de 2009

Demasiado

Babasónicos reedita su último disco con mucho más.

Indiferentes, girando por México y Estados Unidos, inmersos en una espumosa bañadera llena de conejitas y Baron B., oyen de pronto el teléfono rojo de la habitación -aquél al que sólo tiene acceso el Comisionado-, que en dos frases los anoticia “Mañana sale su disco doble. Uno con Mucho y otro con Mucho más.” Lo más probable es que Panza, mojando la alfombra junto al teléfono, reciba un corchazo de champagne en las nalgas y vuelva enfurecido a tirarse al yakusi sobre las excitadas risas de las muchachas, dejando el tubo colgando y a Gordon gritando sólo.

Sea ésta una imagen real o ficticia, lo mismo da, lo cierto es que en los próximos días sale a la venta Mucho +, un disco que contiene además del original, siete temas que quedaron fuera y tres remezclas. Dentro de los inéditos, se los ha oído decir sin ninguna vergüenza “cada vez que me acuerdo me río de vos”.

En la costumbre de Babasónicos de reeditar discos, remixes, lados b y out-takes (experimentar: Vedette, Groncho, Vortice, etc.) hemos tenido la oportunidad de regodearnos en casi la misma espuma en la que se bañan ellos.


Laura Monteverde
+info: www.babasonicos.com

EXTRAS BABASONICOS X MELERO
El documental dirigido por Daniel Melero se presenta éste Sábado a las 21.30hs en el Atlas Santa Fé
dentro de la competencia nacional del In-Edit Cinzano 2009
. Ver Avances

sábado, 21 de febrero de 2009

Mentira

ESPECIAL. Emmanuel Horvilleur

En la ola, en las radios, en la cama, Emmanuel se mueve con esa novedad tímida que tienen sus discos. Discos hechos en departamentos, entre el té, las bombachas y el melotrón. Discos siempre nuevos, siempre vírgenes, siempre tan tangibles, tan invitadores a dar un paso y estar dentro de ese ambiente donde el más mínimo movimiento de tus párpados puede desatar un alud de bocas que besan, hablan, muerden, hieren, vuelven a besar.

Pero, ¿qué pasará cuando saquemos al hombre de su hábitat, sin el calor de su habitación, sin los libros tirados por el piso, sin los discos de esos tipos que nos entienden más que el resto de la humanidad? Siendo sincero, no lo sé. Lo que sé es que algo con todo el atractivo de lo ficticio finalmente sucede. Ladies and Gentlemans, aquí, el garbo de una noche entre pompas. Disfrútenlo.

Advertencia al más incrédulo -que luego suele conmoverse muy fácil en su pose y, sin remedio ni muchacha, tiene que volver a conformarse con la almohada- nótese que todo es todo esto es irreal.

Emmanuel Horvilleur en la apertura del BAFIM (Buenos Aires Feria Internacional de la Música) el 4 de septiembre del 2008, haciendo Soy tu nena. Por POLÉTfilms

Luciano Martín Sosa
+info: www.emma-hovilleur.com

lunes, 26 de enero de 2009

Sueño de una noche de verano

Damien Rice en Buenos Aires

Andante, ligero y zigzagueante como el tango de Piazzolla, el verano porteño se siente un karma para el que se queda en el asfalto. Víctimas de algún revés amoroso del pasado diciembre -justo cuando ya no cabía lugar para nadie- o extrañando al ser amado que vuelve recién en febrero -ese mes tan corto-, nos volcamos, sin alternativa, a andar por la ciudad. En esa aventura donde Buenos Aires parece una maqueta vacía pasan cosas imposibles o, al menos, inusuales.

Damien Rice, ese irlandés que desde la primera imagen de Closer (de Mike Nichols, 2004) nos dice: “y es así, justo como dijiste que sería, sin amor, sin gloria, pero no puedo sacar mis ojos de vos”, se anuncia en la cartelera de La Trastienda en medio de un mini-tour por Sudamérica. Inexplicablemente las entradas se agotan y más aún, se sobrevenden. Tras una hora de espera a garganta seca -pues el músico prohibió la actividad de las barras para que no haya movimiento de meseras durante el show-, sale, apenas acompañado por su guitarra, tímido, sin hablar y rodeado de una irrealidad que rompe segundos después cuando esa voz joven, precisa y potente recorre toda la sala para llevarnos durante casi dos horas a una review frenética de todos los amores de nuestras vidas.

Alternando entre canciones folk y murder ballads, como diría Nick Cave, Damien comienza charlar en un inglés diferente al que acostumbramos a oír -quizás un poco más directo y más amable a la vez-, con una tranquilidad y un gusto que sorprende y arranca risas hasta al que no entiende el idioma. Así, entre risas e ironías cuenta las historias más terribles que le pueden pasar a un corazón y las baja a la comprensión del público, a su vida cotidiana, a encontrar esos prodigios en la chica de al lado que, sin siquiera hablar castellano, puede entendernos perfectamente con tan solo una mirada.

Tan intenso se vuelve todo que en la rarísima Insane rompe una cuerda y sin tapujos comienza, entre risas, a darnos una clase de cómo cambiarla, mientras alega “No tengo a nadie que lo haga por mí. Estoy de vacaciones... Tengo un amigo en Florianópolis que me invitó a su casa, entonces dije: Perfecto, es la mejor excusa para conocer Sudamérica. Cuando le dije que antes pasaría por Buenos Aires me dijo: ¿Estás loco? En enero no hay nadie en Buenos Aires. Supongo que algún loco habrá, le contesté y aquí estamos.” Risas y aplausos.

“También me dijo que los argentinos son muy bonitos, apasionados y muy, muy buenos artistas. Así que quisiera que me lo prueben,” dice rasgando la base de Volcano. Entonces, pide que 3 o 4 personas suban a hacerle los coros -que desgraciadamente ya no hace Lisa Hannigan-, y esos tres o cuatro “decenas” de personas, dirigidos por el mismo Rice, hacen un coro tripartito que funciona perfecto y hace sentir parte hasta al más distante.

Tras un intervalo, vuelve, entre la oscuridad, deja la guitarra en el piso y comienza a meternos lentamente en una de esas noches de bar terribles que nos azotan de a tanto, armando un cigarro y alzando una copa de vino (souvenir porteño) para brindar por ella y por su nuevo amante gritando “Cheers, darlin’!” Entre ruido de copas, gritos y aplausos, el cantante, ebrio de un placer privado, desaparece en la oscuridad.

Post data, hubiera sido tan sólo el sueño de una noche de verano sí después no lo hubiera saludado en la salida de la calle Balcarce antes de meterse, con su guitarra al hombro y perfectamente sonriente, en la combi que se lo llevara a Brasil.

Luciano Martín Sosa
+info: www.damienrice.com

Redacción

Ciudad de Buenos Aires, Argentina
laventanaindiscreta@cromatismos.com.ar